Riesgo cardiovascular

Cómo leer tu perfil lipídico y entender el riesgo cardiovascular

Cómo leer tu perfil lipídico y entender el riesgo cardiovascular

Colesterol LDL, HDL, triglicéridos y colesterol no-HDL explicados con claridad, y cómo se combinan con otros factores para estimar tu riesgo.

El perfil lipídico mide las grasas que circulan en la sangre. Es uno de los exámenes más solicitados en medicina interna y cardiología porque permite estimar, junto con otros datos, la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en los próximos años.

El colesterol LDL es el que más peso tiene en esa estimación: cuando se acumula en la pared de las arterias contribuye a formar placas que estrechan el flujo sanguíneo. El colesterol HDL cumple la función contraria, ya que participa en el transporte del colesterol de vuelta al hígado. Los triglicéridos, por su parte, se elevan con el consumo de azúcares y alcohol, el exceso de peso y la diabetes mal controlada.

Un dato cada vez más utilizado es el colesterol no-HDL, que resulta de restar el HDL del colesterol total. Refleja todas las partículas potencialmente aterogénicas en una sola cifra y no exige ayuno para ser confiable, lo que facilita el seguimiento.

Las metas no son iguales para todos. Una persona sin factores de riesgo tiene objetivos distintos a los de alguien con diabetes, hipertensión, tabaquismo, enfermedad renal crónica, antecedentes familiares tempranos o un infarto previo. Por eso el resultado siempre debe leerse dentro del contexto clínico completo, y no como una cifra aislada.

Para que la muestra sea representativa, sigue las indicaciones de preparación que te entregamos, evita el alcohol las 24 horas previas y no modifiques tu alimentación habitual en los días anteriores: el objetivo es medir tu situación real, no una excepción.

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